Crónica personal de la UIA 2026

Crónica personal de la UIA 2026

Cartel oficial del congreso de la Unión Internacional de Arquitectos.

El pasado día 30 de junio tuve el placer y el honor de participar en el congreso de la Unión Internacional de Arquitectos en Barcelona moderando una mesa redonda sobre innovación y vivienda titulada  ‘HOUSING AS COMMONING. ADMINISTRATION AND INNOVATION IN SUSTAINABLE LIVING’. Compartí escenario con Silvia Hofer de wohnfonds_wien, organismo creado por la ciudad de Viena en 1984 para potenciar la promoción de vivienda,  Andreas Hofer responsable del IBA’27 de Stuttgart y gran conocedor de la experiencia cooperativista en Zúrich, así como con Josep Maria Borrell, Director del IMPSOL, el instituto metropolitano de suelo de Barcelona, una de las entidades públicas que más ha destacado en los últimos tiempos por la calidad arquitectónica de sus propuestas.

Fue una conversación dinámica, rica en matices y en la que creo conseguimos entre todos dibujar un panorama sobre cómo innovar en vivienda y cuales son los ingredientes o requisitos previos para que florezca una nueva arquitectura propositiva en materia de vivienda. También fue un buen momento para hablar de aquello que no funciona, y ubicar los desafíos actuales de la arquitectura contemporánea a la hora de abordar el complejo ámbito de la vivienda, y qué nos dicen esas asignaturas todavía pendientes.

Para evitar que la conversación fuera una colección de monólogos con un par de preguntas generales al final, que suele ser habitual en este tipo de congresos, estructuré la casi hora y media de debate con un guion en el que destacaban tres apartados: 

PART I – ‘SOCIAL? YOU SAID SOCIAL HOUSING!?’  Or how we talk and discuss about public, social and the common 

PART II – ‘SORRY ARCHITECTS, WE MUST TALK ABOUT MONEY.’ Or how we make sustainable our housing systems 

PART III – ‘ARCHITECTURE LIFE MATTERS’  Or how we can produce a better architecture for the everyday life.  

El resultado fue una conversación dinámica o al menos bastante fluida que intento reflejar en el acta de la sesión que dejo aquí.

Quiero agradecer a Mariona Benedito del equipo curatorial la invitación y que viniera a buscarme para hablar de todo esto, y que me quitara las reticencias lingüísticas al grito de “¡Pero qué dices tío your english is perfect!”  También quiero agradecer a Matxalen Acasuso del CSCAE que al enterarse de mi participación me invitó también a la ceremonia de entrega de los premios de la UIA y de la medalla de oro a Souto de Moura, uno de mis ídolos de juventud. Una ceremonia en la recién culminada Sagrada Familia de Gaudí, repleta de gente y discursos institucionales en los que sorprendió la cita que hizo Salvador Illa a Franklin Delano Roosevelt, en los tiempos que corren reivindicar la figura de Roosevelt es de las cosas más necesarias que hay… También quiero agradecer a mi buen amigo Iñigo Rodriguez de la ETSA que me arrastrara como él sólo sabe hacer a disfrutar de la exposición ‘Becoming. Architectures for a planet in transition’ y de unas buenas cervezas en ese escenario digno de Wim Wenders en que se habían transformado las tres chimeneas del Besós y su entorno.

El congreso me sorprendió agradablemente y me reconcilió como pocas cosas con la atribulada profesión de la arquitectura. Nadie dijo tonterías ni vaguedades. Ni siquiera ví mucho postureo. Al contrario, se habló de materiales, de tipologías, de construcción, mucha construcción, y hasta de estructuras, todo ello siempre desde la ambición arquitectónica. La arquitectura ha vuelto, pensé para mis adentros. Puede que sea debido al sesgo de aquello que elegí ver y escuchar, o a que alguien se haya dedicado sutilmente a echar a los mercaderes del templo últimamente sin que nos hayamos dado cuenta, o quizás sea simplemente que el tiempo pone las cosas en su sitio, en cualquier caso fue muy grato comprobar que hemos vuelto a lo concreto y a lo tangible, sin renunciar por ello a la dimensión poética del hecho construido.

Descubrir de primera mano  la frescura y honestidad de Cierto Estudio, presenciar la reivindicación de la arquitectura de autor por H arquitectes, poder conversar furtivamente con Jean Philippe Vassal en la librería Capell sobre el futuro incierto de los grandes conjuntos residenciales, disfrutar de la visión sobre circularidad y reutilización constructiva de Amateur estudio o de la practica de la sostenibilidad por arqbag, y ya, a modo de colofón poder escuchar a Radic, el pritzker del año, hablar de estructuras en prime time al más puro estilo chileno fue una auténtica maravilla.

Además de todo eso, coincidí con amigos, conocidos y compañeros, desde equipos de la joven arquitectura vasca como Bear hasta profesores de la Escuela de Arquitectura pasando por colegas del Colegio de Arquitectos o de Europan…

Puede que sea porque fue en Barcelona, donde decidí ser arquitecto con 15 años contra la opinión de todos mis profesores allá por el año 1990, o puede que sea simplemente la crisis de la mediana edad quien sabe… pero este congreso me recolocó. Aproveché para ver a mi familia de allí claro, y a amigos de los viejos tiempos que siguen estando al día y saben a donde ir cuando todo cierra.

***

“¡O sea que entonces tu viviste la Barcelona preolímpica!” me dijo una compañera en una breve conversación de despedida al final del congreso.  Me fui con una nueva y extraña sensación de veteranía.


Vista de la explanada abierta al mar al pie de las tres chimeneas del Besós.

Jot Down

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